Esto es, de lejos, de lo mejorcito que he visto nunca
Un tio, harto de que vayan los mormones a “predicar” a su casa los sábados por la mañana, se va a Salt Lake City, puerta por puerta, a intentar convertir a los mormones al ateismo
Esto es, de lejos, de lo mejorcito que he visto nunca
Un tio, harto de que vayan los mormones a “predicar” a su casa los sábados por la mañana, se va a Salt Lake City, puerta por puerta, a intentar convertir a los mormones al ateismo