Hoy es fiesta en Madrid. También en Talavera de la Reina, por cierto.
San Isidro Labrador fue un santo que encarnó una de las principales “virtudes” católicas. A saber. Que si eres pío y rezas mucho, no tienes que dar ni golpe en la vida, ya vendrá alguien a sacarte las castañas del fuego.
Puta contrarreforma.

Como el fin de semana estuvo dedicado a compromisos familiares, hoy es el día propio para hacer como San Isidro. O sea, echar la siesta todo el santo (valga la redundancia) día.
Con sólo la pequeña excepción de haber tenido que montar dos cortinas. Una de ellas en la habitación del churumbel-por-venir, que será conocido por el nombre (de consenso) de Pablo. Pablito está al llegar. Vamos, que hoy, esta semana, o a más tardar la semana que viene.
La cortina es una chulada. Elegí yo la tela. De astronautas y cohetes espaciales de colores. Es parte de mi plan secreto de determinar el caracter, gustos e intereses del crío, y que con el tiempo sea la primera persona en poner el pie en Marte. O si Marte ya está muy pisoteado, pues Venus, o lo que toque.
En fin, que una vez puestas las dichosas cortinas, y habiendo comido un excelente taboulé con pollo de los que hace Irene, puedo dedicarme a mis hobbies, que son:
Poner algo en el blog(¡hecho!)- Echarme una siesta (para allá que voy)
- Practicar un poco con el bajo, haciendo los ejercicios que me ha mandado el profe para antes de la próxima clase.
- Empezar a leer “Los Maestros de la República” de Mª Antonia Iglesias.
- Continuar con mi proyecto “A ver de que coño va eso del Jazz”, escuchando lo mejor de Miles Davis, John Coltrane, Thelonius Monk y otros grandes del jazz.
Lo dicho. Voy a echarme un rato.
¡Viva San Isidro!
