La efectividad del atentado fallido
Enero 4th, 2010 por Alf
Pensando un poco sobre el último atentado fallido contra el vuelo 253 de NWA, me vienen a la cabeza varias observaciones.
Al-Qaeda no parece ser más que una “marca” o un eslogan. Da igual que seas un nigeriano con explosivos atados a las piernas en un vuelo Amsterdam-Detroit, o un Somalí con un hacha en Aarhus. Si te pillan, di que eres de Al-Qaeda, aunque tu contacto haya sido un imam chalado en alguna mezquita extremista que conoce a uno que conoce a uno que conoce a uno que una vez vio a Bin Laden.
Visto el “plan” (por llamarlo de alguna manera) de meter a un crío que no tiene ni idea de nada, conseguir que se queme la pierna con el “explosivo” y dejar que los pasajeros le reduzcan de esa manera, cabe pensar que la estrategia de Al-Qaeda (si es que existe un órgano central o distribuido que defina líneas estratégicas) es provocar intentos de atentado fallidos.
No hace falta que lleguen a tener éxito (en el sentido clásico de “muerte y destrucción”). Simplemente con intentarlo, o decir que lo ibas a intentar, ya consigues que los gobiernos de EEUU y Europa atemoricen a sus ciudadanos mediante nuevas normas de seguridad en los aeropuertos y aviones, gastos millonarios en nuevos equipos de seguridad, paranoia generalizada, y movilización general (con el coste asociado) de organismos estatales para investigar “qué ha fallado”.
Es decir, poblaciones puteadas, gobiernos averiguando de dónde vienen las campanas, y costes astronómicos para el contribuyente.
Y todo gracias a lavarle el cerebro a un mierda sin necesidad de entrenarle apropiadamente ni proporcionarle recursos. Coste cero.
John Robb da algunas ideas que el “Chief Strategy Officer” de Al-Qaeda debería considerar:
- Provocar más atentados fallidos. Muchos. Todos los meses si puede ser.
- Diversificar las localizaciones de los atentados fallidos. Los aeropuertos y aviones están muy vistos. Es hora de gastar millones en “proteger” centros comerciales, colegios, estadios, etc.
- Diversificar las razas y colores de los pobres diablos a los que se engaña. Hasta ahora sólo se cacheaba en serio a los árabes con turbante. El del vuelo Amsterdam-Detroit es nigeriano. Bien, ahora hay que incluir a todos los negros como potenciales sospechosos. Hay que ir más allá… chinos, indonesios, etc. Hasta conseguir que todo el que no sea blanco, sea sospechoso. Eso significa más restricciones a los viajes desde ciertos paises, y más recursos (y coste) para controlarlos a todos.
Con estas tres recomendaciones, todas implementables a bajo coste, habremos conseguido entre todos que Al-Qaeda cumpla sus objetivos.
Una respuesta a “La efectividad del atentado fallido”

Y si consigues que un blanco también participe… extra bonus, ya estamos todos jodidos. Yo lo siento, pero el asunto del antiterrorismo debería contemplar parámetros de eficiencia, si el coste de prevenir un atentado es n (número a determinar) veces el de los daños que provocará el atentado, ese dinero debería invertirse en otras formas mejores de mejorar la vida de los ciudadanos. El día que me toque a mi espero contenerme y ser capaz de de comerme estas palabras y seguir dándolas por buenas.